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Las 8 propiedades cualitativas de la materia

Propiedades cualitativas

Las propiedades cualitativas de la materia son aquellas que no se pueden medir directamente y que no se pueden expresar mediante cantidades (no existen unidades de medida que las puedan definir).

La materia es una mezcla de diferentes sustancias. A diferencia de las sustancias puras, las propiedades físicas de la materia son variables dependiendo de la composición.

La materia surge de procesos físicos, es decir, se retienen las propiedades de los componentes individuales. La característica de las sustancias puras son las propiedades físicas constantes, como el punto de fusión y ebullición , la densidad , la absorción de la radiación electromagnética. Los valores correspondientes son accesibles a través de colecciones de datos.

Las propiedades conocidas de las sustancias puras se explotan en la descomposición de la materia. El objetivo de la separación de sustancias es la extracción de sustancias puras para reacciones químicas, por ejemplo, síntesis de preparaciones, reactivos para análisis cualitativo y cuantitativo, producción de productos.

Las propiedades cualitativas de la materia son parte de las propiedades físicas de la materia. Son los que no se pueden expresar en términos de tamaño, lo que significa que no se pueden medir.

Ejemplos de propiedades cualitativas:

  • Olor
  • Color
  • Sabor y textura
  • Dureza: no se puede medir directamente aunque existen escalas comparativas
  • Maleabilidad
  • Ductilidad
  • Brillo
  • Opacidad
Propiedades cualitativas
Propiedades cualitativas

Propiedades cualitativas ejemplos

Como vimos anteriormente las propiedades cualitativas no se pueden medir, pero sí se pueden describir. Muchas de las propiedades cualitativas de la materia se pueden percibir a través de los sentidos, como el color (con visión), el olfato (con la nariz), el gusto y la textura (con tacto). Para este grupo de propiedades se las nombran como propiedades organolépticas.

Otras propiedades de la materia incluyen estado físico, brillo, maleabilidad, ductilidad y opacidad. Considera una barra de chocolate para explicar las propiedades cualitativas del material.

El chocolate puede ser de color oscuro o claro (chocolate blanco o negro), tiene un olor agradable y un sabor dulce. Su textura es suave y firme a la vez. Es maleable, ya que se pueden obtener finas láminas de chocolate. Pero no es dúctil porque no se pueden crear hilos con este material. Como una barra de chocolate, el chocolate es firme, pero cuando se derrite es líquido. Puede ser brillante u opaco, dependiendo del tipo de chocolate.

Entonces podemos decir que las propiedades organolépticas son las que percibimos por medio de los sentidos. Los cuales son olor, color, sabor y textura. La materia puede tener color o luces que se pueden percibir con los ojos. En el caso de que presente color, será uno de los colores del arcoíris (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, morado, índigo) o las diferentes combinaciones que surgen cuando se mezclan.

En términos de sabor, hay cuatro tipos: agrio, salado, dulce y amargo, que se perciben gracias a las papilas gustativas de la lengua. Las papilas gustativas tienen receptores especiales que sirven para poder diferenciar los sabores.

En cuanto al olor se pueden diferenciar en agradables y desagradables. Algunos ejemplos de aromas agradables son los de los productos horneados, los de los perfumes, el del césped recién cortado. Ejemplos de olores desagradables son el olor a aguas residuales, excrementos y gases.

En cuanto a la textura la podemos percibir por los receptores que hay en nuestra piel. Esto puede ser suave, liso, rugoso y áspero.

Otra propiedad cualitativa de la materia es el estado físico en el que se encuentra. Los estados de la materia son el estado gaseoso, el estado sólido y el estado líquido. También se presentan condensados ​​de plasma, pero no es un estado de la materia común en la Tierra.

La diferencia entre los estados de la materia radica en cómo se concentran las moléculas. En los sólidos, las moléculas están tan juntas que es casi imposible moverlas. Es por esto que los sólidos cuentan con formas más precisas que dependen de su composición molecular y condiciones ambientales.

En líquidos y gases, las moléculas se encuentran separadas, lo que les permite moverse. No tienen una forma específica, pero se amoldan al espacio donde se encuentran.

Olor

La relación entre la calidad del olor y las propiedades moleculares es sin duda el problema más importante en el olfato. A pesar de la sofisticación en la caracterización química de las moléculas, la caracterización perceptual que la acompaña ha tenido poca utilidad cuantitativa, basándose principalmente en la descripción enumerativa.

Como resultado del escaso interés en el tema fuera de la industria y poco acuerdo sobre cómo medir la calidad, no se ha desarrollado una base de datos sustancial para la calidad del olor.

Propiedades cualitativas
Propiedades cualitativas

Un ejemplo donde se tienen en cuenta el olor y se intenta describir es en la enología, ciencia que estudia el vino. En este campo es muy importante poder distinguir los diferentes olores que desprende el vino para poder calificarlo.

Color

El color es algo que percibimos por medio de la vida cuando se interpretan señales nerviosas de distintas longitudes de onda del espectro electromagnético.

Los objetos absorben un parte de las ondas electromagnéticas y lo que uno ve es lo que se refleja. El ojo recibe la información y puede distinguir los colores según las longitudes de ondas correspondientes.

La propiedad cualitativa del color se utiliza en muchos campos ya que es lo primero que percibimos cuando vamos a adquirir un producto.

Sabor

El sabor era anteriormente un sentido que servía para controlar la ingesta de alimentos y, por lo tanto, era vital para la supervivencia. Un sabor amargo o agrio indica plantas venenosas no comestibles o alimentos que contienen proteínas en mal estado. En contraste, los sabores dulces y salados son, por lo general, indicativos de alimentos ricos en nutrientes.

El sabor picante nos conecta a la mayoría de nosotros con sentimientos agradables. Este sabor ahora se reconoce como la quinta calidad básica además de las cuatro cualidades conocidas dulce, agrio, amargo y salado. Un investigador japonés descubrió que hay células sensoriales propias para este quinto sentido del gusto alrededor de 1910. Por lo tanto, el nombre japonés común “umami” se refiere al picante.

La impresión que generalmente se entiende como sabor es básicamente un paquete de impresiones sensoriales: no solo las cualidades gustativas percibidas por la lengua sino también el olor, la textura y la temperatura de un plato. La “coloración” del sabor se realiza a través de la nariz, solo junto con el olor, el aroma de un alimento. Si se altera el sentido del olfato, como en el caso de un resfriado, la sensación del gusto generalmente se ve afectada.

Al igual que el sabor, el sentido del olfato está estrechamente relacionado con los sentimientos. La razón: ambos sentidos están acoplados al sistema nervioso involuntario. Por lo tanto, un mal sabor u olor puede causar vómitos y náuseas. Por otro lado, los deliciosos aromas estimulan la formación de saliva y jugos gástricos. Literalmente se te hace agua la boca.

El sabor de las comidas
El sabor de las comidas

Según la información que se transmite de la lengua al cerebro, se obtienen al menos cinco cualidades básicas para el gusto. Sin embargo, muchos platos están compuestos de una mezcla de gustos diferentes. Algunos alimentos tienen un sabor agridulce, otros salados y abundantes. Las cualidades básicas para el gusto son: dulce, agrio, salado, amargo y picante.

Dulce: El hecho de que percibimos algo dulce es causado principalmente por azúcares y derivados como la fructosa o el azúcar de la leche. Pero otras clases de sustancias pueden estimular las células sensoriales para el dulce. Estos incluyen algunos bloques de construcción de proteínas, como aminoácidos, pero también alcoholes en jugos de frutas o bebidas alcohólicas.

Agrio: Las soluciones ácidas como el jugo de limón o los ácidos orgánicos son especialmente ácidos. Los responsables del estímulo son los llamados iones de hidrógeno, denominados químicamente como “H +”, que separa un ácido en solución acuosa.

Salado: Sobre todo, los alimentos que se mezclan con sal de mesa tienen un sabor salado. Químicamente, esto se debe a la sal cristalina que consiste en sodio y cloruro. Incluso las sales minerales como el potasio o el magnesio pueden desencadenar la sensación de sal.

Amargo: En general, hay alrededor de 35 proteínas diferentes en las células sensoriales que responden a los sabores amargos. Históricamente, esto puede explicarse por las muchas especies de plantas amargas que eran parcialmente tóxicas. Reconocerlos era vital.

Picante: La impresión de sabor “umami”, se desencadena principalmente por el ácido glutámico o aspártico. Estos dos aminoácidos son parte de muchas proteínas en la dieta, pero también de algunas plantas. Se puede encontrar mucho ácido glutámico en tomates maduros, carne y queso, y ácido aspártico en espárragos, por ejemplo. En la cocina china, esto se usa como la sal del ácido glutámico, se usa como potenciador del sabor. Esto debería subrayar el sabor picante de los platos.

Textura

Si bien el sabor y la textura estimulan dos sentidos diferentes, se suelen agrupar porque cuando ingerimos algo percibimos las dos cosas. El sabor es percibido por medio de las papilas gustativas, mientras que la textura es percibido por nuestro sentido del tacto en la boca.

Estas propiedades cualitativas se tienen en cuenta en la industria alimenticia, por ejemplo para la elaboración de papas fritas más crocantes y sabrosas.

La textura no es solo un catalizador para la complejidad y la tensión. También influye en nuestra percepción del sabor y aroma. Una sopa de coliflor finamente hecha puré puede ser sabrosa. Sin embargo, la misma sopa de coliflor con crujientes salteados de coliflor y crutones es mucho más emocionante a nivel sensorial. Las diferentes texturas aumentan la complejidad del plato.

Hay texturas percibidas positivamente y texturas percibidas negativamente. La textura que valoramos y la que rechazamos depende esencialmente de nuestros antecedentes culturales. Algunas texturas, como “crujiente”, parecen ser percibidas positivamente en todas las culturas. En este caso, esto puede estar relacionado con el hecho de que crujiente se asocia con “fresco”.

La textura de las papas fritas
La textura de las papas fritas

Sin embargo, otras texturas, como la pegajosa o viscosa, son rechazadas en algunas culturas, pero altamente valoradas en otras.

En las sociedades occidentales hay preferencias generales:

  • Se rechazan, por ejemplo, las texturas masticables, grumosas, fibrosas, gomosas, grasas y viscosas.
  • Como agradable son percibidos contraste, crujiente, jugosa, cremosa y texturas delicadas.

La textura también puede ser percibida por el tacto de la piel o por la vista, Es así que cuando tocamos un objeto podemos percibir cómo es su superficie que nos da una idea del tipo de textura que es. Con la vista podemos percibir las texturas del materia, aunque puede ser diferente lo que se ve de lo que se siente al tocarlo.

Dureza

La dureza es la capacidad que tiene un elemento para soportar presiones y golpes. En las diferentes ares de estudio ses utilizan diferentes escalas para medir la dureza. A pesar de ser una propiedad cualitiativa se busca hacer un tipo de medición.

La dureza se refiere a la resistencia al rayado. Esta propiedad no se puede medir en tamaños. Sin embargo, se utiliza una escala que es comparativa para poder clasificar los materiales según su dureza.

Por ejemplo en geología, para estudiar las rocas se utiliza la escala de Mohs. Donde la dureza se mide del 1 al 10, donde 1 es la dureza más blanda como por ejemplo el talco y 10 es la dureza más dura donde se encuentra el diamante.

En la escala de Mohs el nivel de dureza 1 es para el talco, el 2 es para el yeso, el 3 para la calcita, el 4 para la fluorita, el 5 para el apatito, el 6 para la ortosa, el 7 para el cuarzo, el 8 para el topacio, el 9 para el corindón y el 10 para el diamante.

Maleabilidad

La maleabilidad es la propiedad que tienen los elementos para poder deformarse sin llegar a romperse. De esta manera se pueden crear laminas muy finas sin que se llegue a quebrar el material. Un ejemplo es el oro que por su gran maleabilidad se pueden crear finas laminas.

En contraste con la ductilidad, que permite la producción de filamentos, la maleabilidad favorece la producción de láminas delgadas de material. El elemento más dúctil conocido es el oro, que puede diluirse en láminas de diez milésimas de milímetro de grosor. Esta característica también tiene otros metales como el platino, plata, cobre, hierro y aluminio.

Ductilidad

La ductilidad es parecida a la maleabilidad porque también es una propiedad donde el material puede deformarse sin romperse. Pero la diferencia es que la ductilidad es la propiedades del material para estirarse y así formar cables.

Propiedades cualitativas
Propiedades cualitativas

El cobre es un ejemplo de un material con un gran poder de ductilidad. Es por es que se encuentran cables de cobre en muchos objetos, hasta existen cables diminutos de cobre.

Brillo

El brillo es la capacidad que tiene un material de emitir luminosidad. El brillo superficial se utiliza en astronomía para describir el brillo aparente de objetos astronómicos.

En geología el brillo sirve para medir la manera en que una roca o gema pueden reflejar la luz.

Opacidad

Se podría decir que la opacidad es lo contrario al brillo. En este caso se tiene en cuenta la capacidad de un material para no dejar pasar la luz en proporciones aceptables.

Para estudiar la opacidad se emplea la radiación infrarroja, la luz ultravioleta y los rayos X, para poder evaluar cuáles rayos deja pasar el material.